El paraguas

La lluvia es en esta ciudad gallega el eterno personaje juguetón. Presente, ineludible y sorprendentemente impredecible. Tarda tanto en irse como a veces –las menos- en aparecer. Protagonista persistente en días otoñales cuando pareciera haberse quedado para siempre y guiño a veces molesto, a veces redentor en los días de verano. Incómoda o agradecida, retardada o insistente.

Cualquier cosa pudiera faltarle por ver al visitante de paso, pero rara vez la lluvia le pasará inadvertida. Llevar un paraguas consigo se hace durante buena parte del año un acto casi impensado por frecuente, como también lo es su constante rotura por el viento y cíclica sustitución.